El negocio del sexenio

Desde el año de 1993 se implementó en forma obligatoria la verificación vehicular en la Cuidad de México.

Se trata de un programa para controlar las emisiones de los vehículos y combatir la contaminación, pues -supuestamente- son quiénes más contaminan.

Sin embargo la Cuidad de México se encuentra actualmente en contingencia ambiental, tan grave que se ha ordenado suspender las clases.

¿Entonces? Pues nada: que los hechos indican que no son los vehículos quienes más contaminan.

Y por lo tanto la medida ha sido meramente recaudatoria, un gran negocio en perjuicio de la población que paga y sigue padeciendo las consecuencias de la contaminación.

En Nuevo León los diputados locales -confabulados con el Gobierno del Estado- están a punto de aprobar la verificación vehicular, alegando las mismas razones: combatir la contaminación.

Aseguran que será gratuita… pero si se paga con dinero del pueblo no lo es. Y lo peor: se pagará con el dinero de muchos ciudadanos que ni vehículos tienen y usan el -pésimo- servicio del transporte público.

Están a punto de aprobar un programa que ya probó que no funciona.

Están a punto de aprobar el negocio del sexenio.

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