El miedo se apodera de la policía en San Miguel de Allende

 

Guanajuato.- El pasado 23 de julio, en la calle Independencia de la zona centro de este municipio, asesinaron a dos policías locales, víctimas de la estrategia de seguridad fallida. Uno de ellos, José Reyes Villegas Ramírez, estudiaba derecho pues quería cambiar la situación en su comunidad.

Fernando Villegas Ramírez, hermano del policía caído, declaró que José Reyes murió por las condiciones laborales en las que se encuentran actualmente los policías de este destino turístico, así como de las decisiones de los mandos.

“Me siento terrible, él fue mi compañero de toda la vida, desde pequeños andábamos juntos, fuimos a la misma escuela, anduvimos en diferentes trabajos apoyándonos, llegábamos a la casa y comíamos los dos, toda nuestra vida fue unidos”, expresó.

Fernando también es policía del municipio, por lo que asegura que la muerte de su hermano pudo evitarse. Asimismo, lamentó que Reyes aspiraba a ser policía de investigación o litigar como abogado para mejorar la seguridad en San Miguel de Allende.

José Reyes tenía 29 años de edad, era originario de la comunidad de Manantiales, localizada en la zona rural del municipio. En su familia eran 11 hermanos, en 2011 se unió a la corporación y apenas hace tres años lo promovieron a policía tercero.

“Donde vivimos lo quería mucho la gente, era muy querido por los niños, por los vecinos, siempre se sentaba con ellos a jugar, les llevaba dulces, cuando había una festividad él apoyaba en todo.

“Era admirado por los familiares y la comunidad, nosotros fuimos los primeros que estudiaron, toda la gente se quedaba estancada en primaria. Nosotros fuimos a la secundaria hasta otra comunidad, nos hacíamos hora y medio caminando, no había transporte”, declaró Fernando.

José Reyes ganaba menos de 13 mil pesos mensuales, rentaba un cuarto en la zona urbana de San Miguel de Allende, también se hacía cargo de su madre y de dos sobrinos. Tenía la intención de superarse, por ello decidió estudiar derecho en una escuela particular, al momento de su muerte le faltaba un año y medio para terminar.

“Los sábados a veces terminábamos de trabajar a las dos, tres de la mañana le daban permiso a las cinco, se bañaba y se iba a la escuela. No salía mucho a divertirse porque decía que tenía mucha tarea y los maestros lo avalaban. Mi mamá dependía totalmente de José Reyes, ya no le quedaba casi nada para él”, compartió Fernando Villegas.

El uniformado jugaba béisbol en su comunidad cuando tenía descansos, su jornada laboral era de 12 horas con un día descanso variable a la semana. Era soltero, pues quería formar una familia hasta que terminara su carrera como abogado.

Como policía de proximidad realizaba recorridos y atendía reportes solo, pues esa estrategia determinó el secretario de seguridad de San Miguel de Allende, el general Rolando Eugenio Hidalgo Eddy. El día de su muerte, José Reyes se encontraba en un retén para verificar vehículos junto con un compañero.

El chaleco antibalas y el arma corta proporcionada por el ayuntamiento no fueron suficientes para repeler a sus agresores que los balacearon con fusiles de asalto AK-47, calibre 7.62 milímetros. En el sitio encontraron 180 casquillos percutidos, el cuerpo del policía tenía impactos en los pies, el costado y la cabeza.

“Fue muy fuerte para la familia y para todo el entorno, en la comunidad, en la misma policía era muy querido, a nadie le hacía mal; les pegó mucho en el rancho, la gente decía que como era posible que le hubieran hecho esa atrocidad”, compartió Fernando Villegas.

El ataque fue alrededor de las 13:40 horas del martes 23 de julio, luego del asesinato de los dos elementos dos de sus compañeros que se encontraban cerca del lugar persiguieron a los agresores y detuvieron a dos sujetos en la colonia Montes de Loreto.

Sin embargo, otros policías también que participaron en dichas acciones acusaron que después de ubicar a los responsables se armó un montaje para documentar su detención, pues mandos ordenaron traer a un operador de drone y cámaras; también se eligió a los policías que aparecerían en el video.

Dicha producción fue mostrada días después a empresarios de San Miguel de Allende en las instalaciones del C4 del municipio, para demostrar que se trabaja en materia de seguridad.

El miércoles 24 se realizaron los funerales de los elementos caídos y un homenaje, ahí el alcalde Luis Alberto Villarreal García expresó sus condolencias y su respaldo a los policías.

La familia de Reyes recibió del ayuntamiento los gastos funerarios y el seguro de vidaque tienen los policías, el cual es de 100 mil pesos.

Pero los policías municipales quedaron con miedo de que les sucediera lo mismo que a sus compañeros, por lo que decidieron manifestarse pacíficamente para expresar lo vulnerable que están ante las condiciones de inseguridad que vive el municipio.

Así, el viernes 26 de julio se formaron frente a la presidencia municipal, con el uniforme, pero desarmados; al lugar acudió el alcalde quien a su llegada agredió a dos mujeres periodistas que cubrían el hecho; también les recriminó por publicar información sobre los hechos violentos en San Miguel de Allende.

Luego el alcalde desestimó y negó la protesta de los policías, quienes fueron víctimas de intimidaciones y castigos, por lo que algunos elementos presentaron su baja a la corporación, entre ellos los dos policías que detuvieron a los asesinos de Reyes.

A las inconformidades se sumaron policías de tránsito quienes protestaron colocándose un moño blanco en el uniforme, pero también fueron amenazados con correrlos.

Para apaciguar las protestas e inconformidades, el pasado 7 de agosto el ayuntamiento organizó una comida privada con policías municipales y miembros de Protección Civil municipal, en la Hacienda Los Arcángeles, donde reconocieron a elementos que supuestamente participaron en la detención de los agresores de los dos policías.

En el evento rifaron entre los asistentes un colchón con base de madera, un refrigerador, una estufa, una sala y un comedor, los cuales formaban parte de los apoyos que da el ayuntamiento en caso de inundaciones.

“Fue una burla para minimizar o mantener calmados a los elementos porque se obligó a ir a esa reunión. Esos regalos fueron de los que hace como un año hubo una contingencia por las lluvias en las comunidades del municipio y esos muebles fueron los que sobraron”, declaró Fernando Villegas Ramírez.

El policía municipal manifestó su indignación ante estos hechos donde utilizaron la muerte de su hermano para hacer promesas, pues el alcalde Luis Alberto Villarreal comprometió un aumento de sueldo del 10%, que en algunos casos se traduciría a mil 600 pesos mensuales menos impuestos.

Comentó que la estrategia de seguridad fallida y las intimidaciones continúan por lo que teme que la muerte de su hermano José Reyes no sea la última, y confió en que la autoridad municipal tome cartas en el asunto.

“Se tiene que remplazar desde arriba, al alto mando que es un general, él solo quiere ver un montón de elementos sólo en las zonas residenciales, donde tiene amigos, nosotros conocemos muy bien las colonias, sabemos dónde está conflictivo, donde no”, aseveró Fernando Villegas.

Te puede interesar