El general huachicolero

Me declaro fiel convencido de que para bien de México, la institución más sólida y confiable son las Fuerzas Armadas.

Lo que les debemos no tiene forma de pagarse, luego de que desde el 2006 se dieron a la tarea de librarnos del terrible yugo del crimen organizado.

Sin embargo, también debo reconocer que como toda institución, tiene componentes que no corresponden al Honor que se exige en su interior y se convierten en la excepción que confirma la regla.

Existe ahora mismo un militar: Eduardo León Trauwitz, señalado como presunto beneficiario de los negocios del huachicol.

Trauwitz no desprestigia a las Fuerzas Armadas, en todo caso, refuerza el buen concepto que de ellas tengo.

Porque resulta que el hombre investigado y cuyas cuentas fueron ya congeladas, fue un ejemplo de la fortaleza de la institución cuando el presidente Peña Nieto pretendió imponerlo, primero como Jefe del Estado Mayor Presidencial y/o como secretario de la Defensa Nacional.

Ni una ni otra cosa, el Ejército no se prestó porque Trauwitz no contaba con una trayectoria que le avalara, ni estaba en el círculo de posibles y su ascenso a general fue por impulso de Peña, contra las norma castrense.

Si el gobierno de López Obrador lleva a cabo su combate con atingencia en cuanto a la persecución de este delito, seguramente podrá comprobar los presuntos lícitos de Trauwitz y los de algunos de sus subalternos, a quienes se les ubica como propietarios de inmuebles carísimos.

Insisto, que salga a relucir un militar como parte presuntamente fundamental en el huachicoleo no mancha a las Fuerzas Armadas… Al conocer los detalles, simplemente se confirma su lealtad y su posición como la institución más confiable de México.

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