Disparar y enlodar…

Obvio que López Obrador no ordenó directamente el crimen de la familia LeBaron.

Queda en claro…

Por más que la chaira intención de cargar todos los despropósitos de un sexenio al Presidente en turno, especialmente a Calderón.

Pero en cuanto les llega su tiempo, evitan y rehúyen aplicar el mismo rasero.

Mire usted los niveles de sometimiento…

Lo que vimos en las redes fue una hijez de la tiznada.

Ensuciar, enlodar a una familia para limpiar el buen nombre de su presidente.

“Por algo los mataron… si los mataron así no fue porque andaban vendiendo chicles.
. Los LeBaron realizaban sacrificios humanos… vendían a sus hijas a la prostitución”.

El asesinato de los LeBarón, de los bebés y las mujeres no fue ordenado por López Obrador.

Quizá su política de no usar la fuerza sea una de las principales causas.

Pero no… él no ordenó el crimen.

En cambio, su mano sí está metida en esa sucia campaña de bots…

Eso es tan malo como disparar y quemar, porque tras la afrenta del crimen está la del desprestigio, la de lanzar lodo para encubrir tu error.

Esos bots están en la nómina, se gasta en ellos y se les mantiene.

Permitir, alentar, ordenar que cometan tal bajeza, eso no es de cristianos ni de gente de bien.

Ese, repito, ese sí es su delito.

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