¿Cuántas plaquetas tiene México?

Habían bajado más de 100 mil unidades las plaquetas de mi sangre en sólo tres días, los doctores particulares me decían que tenía que estar hospitalizado en el IMSS; solamente reposo, en caso de hemorragia y alta fiebre “correr” al hospital. El dengue me tenía así, tirado en la cama, con dolor en todo el cuerpo, fiebre y las plaquetas al límite bajo.

Lo peor que puedes hacer en un estado de delirio es leer noticias, ver series relacionadas con el narco o películas sobre política; pero no lo pude evitar, después fue tarde. Demasiada confusión: ¿Todavía con el tema del Chapito? Se da una versión, se niega; veía al gabinete de seguridad actuar similar a mis doctores, cada quien con su diagnóstico. Lo único seguro era mi estado delicado debido al dengue y mis plaquetas desplomadas, un estado de salud tan crítico como la inseguridad del país.

Escenas de asesinatos, acribillados, degollados, desangrados… ¿sería porque tenían bajas sus plaquetas? ¿Por el hoyo que le causó la bala en su cuerpo? ¿O sólo los piquetitos del puñal sobre el cuerpo?, me preguntaba, delirando por las imágenes que se agrandaban en mi mente debido a mi enfermedad.

Cuando ya me sentía mejor y aumentaban mis plaquetas, después de una semana de estar en cama, ahora la moral me volvió a “tumbar”; ya sin fiebre e inclusive evitando cualquier noticia escandalosa, apareció en todas las redes sociales la tragedia de la familia LeBarón, la matanza de mujeres y niños; quiero regresar a la cama, apagar mi celular y replicar una frase de la pequeña Mafalda: “Paren este mundo que me quiero bajar”.

Ni en mis peores delirios de los días que duró mi enfermedad imaginé tanta atrocidad así en mi país. Como yo con mis 40 grados, que sientes que te hierve todo el cuerpo y que el alma se evapora y se va, así ahora creo que se siente esa familia agraviada, pues se evaporaron sus sueños. Independientemente de lo cruel que podría resultar esta tragedia por sí sola, lo que deja pasmada a nuestra sociedad es que desde hace tiempo México está delirando en la locura de la violencia, sin respetar mujeres y niños.

En mis noches de insomnio y delirio yo buscaba saber dónde me picó el mosquito, dónde empezó mi enfermedad, cuál es el cuidado exacto o el reposo necesario ¿un día?, ¿siete noches? En cierto momento, con el susto de las plaquetas, sí pensé que me podía desangrar y morir, lo que terminaría con mis preguntas y mis dolores…

Afortunadamente, gracias a Dios aquí sigo y continúo cuestionándome, me pregunto y me duele. Me enardece, me enoja que hoy estemos volteando para atrás, viendo en qué sexenio empezó esta violencia en nuestro país… ¡Me vale madres dónde y cómo empezó! ¡Deténganla ya!

Duele mucho la agonía de nuestro país, el saber que se nos muere por esta violencia, se desangra… Quisiera preguntarle a nuestro Presidente que regularmente tiene otros datos: ¿Sobreviviremos? ¿Cuántas plaquetas tiene aún México?

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