Cuando las instituciones colapsan… lecciones de Historia

“La Suerte esta Echada” y con esa frase Julio Cesar, el tirano, cruzó el rio Rubicón. Marchaba en contra de la más grande institución de la Republica Romana: El Senado. Las divisiones de legionarios romanos que habían peleado y conquistado Galia con él le eran leales en todo el rigor de la palabra. Tantos años de lucha y éxitos habían creado entre ellos un fuerte lazo. Ahora era labor de Pompeyo desbaratar la rebelión de su cuñado y someter a Julio Cesar al mandato institucional. Ambos hombres eran grandes pero su destino ya estaba decidido.   

 

La situación del Senado Romano en los últimos años de la Republica era muy frágil a pesar de tener grandes hombres letrados y pensantes. La Republica Romana había fallado en muchos aspectos. La percepción, después de tantas rebeliones e inestabilidad, era que se había vuelto débil. Los Senadores crearon los triunviratos para concentrar el poder sin tener que hacer fuerte a un solo individuo. Cuando las instituciones romanas empezaron a colapsar los ciudadanos italianos empezaron a reclamar a un líder fuerte.     

 

Cuando las instituciones fallan la reacción natural de los individuos es repudiarlas y buscar liderazgos fuertes e individuales que arreglen la situación. Esto provoca que el discurso político se vuelva anti institucional. La gente aplaude a aquellos que ofrecen saltarse las leyes para generar grandes beneficios sociales. Y aquí, en este preciso momento, nacen las dictaduras. La facilidad con la que Julio Cesar destruyó las fuerzas del Senado es prueba del estado caótico en el que se encontraban las instituciones romanas.

 

Julio Cesar buscó legitimarse en su nuevo Imperio incluyendo a la vieja guardia de senadores derrotados. Estos observaban con ojos de terror como el poder fluía, sin obstáculos, hacia la figura del nuevo Dictador. La balanza del poder debe de permanecer en un justo equilibrio para funcionar bien. Finalmente, el 15 de marzo del año 44 AC, los senadores de Roma decidieron acabar con las aspiraciones de Julio Cesar apuñalándolo. Desgraciadamente ese asesinato no sirvió para reconstruir las instituciones de la Republica y esta colapsó.    

 

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