Cosas de conciencia

Legislar en materia de conciencia es meterse en un berenjenal y convocar a guerras religiosas, las más salvajes y sangrientas.

No me voy a extender…

En Estados Unidos y en Europa, no toda Europa, aplica la Objeción de Conciencia aunque el aborto sea permitido.

Para eso hay clínicas que a ello se dedican sin el menor rubor.

No puedes obligar a quien ya decidió abortar a que deje de hacerlo, a menos que llegues a su conciencia y le convenzas de no hacerlo.

Si le tapas la salida lo hará de manera clandestina.

Pero tampoco puedes obligar a quien su conciencia llama crimen al aborto, a que practique uno.

La libertad circula en dos vías, y muchas veces en sentido contrario.

Respetar el carril por donde circula la conciencia ajena es la paz.

En los choques nadie gana…

Hasta quien tiene la razón termina abollado.

En los terrenos de la trascendencia espiritual, que es en los que se mueve la conciencia, cada quien encontrará al final una razón para sonreír o para gemir.

Pero nadie se quejará de que no supo en dónde se metía.

O de que le obligaron a una u otra cosa.

Mi solidaridad con aquellos que no alcanzan a ver la luz a la que todos tenemos derecho.

Mi comprensión y afecto para quienes cargan en el alma alguna culpa…

Mi respeto para quienes creen que interrumpir la gestación es algo tan natural como la misma concepción.

Cada quien SU conciencia.

Ya rendiremos, o no, cuentas.

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