Arranca la cumbre mundial del clima en Madrid

 

Madrid.- El planeta está en grave riesgo; no sólo sus océanos, sus bosques, su riquísima diversidad de fauna y flora, sino que de manera especialmente alarmante la propia supervivencia de la especie humana.

La Conferencia de Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP25) que inicia hoy en Madrid apela precisamente a la “urgencia” de actuar y de aplicar las medidas acordadas hace tres años en el Acuerdo de París para salvar al planeta de una catástrofe inminente y devastadora.

Entre los objetivos inmediatos destacan la reafirmación del compromiso de cero emisiones de efecto invernadero para el año 2015, pero también poner precio al carbono, acabar con las centrales térmicas de combustibles fósiles y desarrollar programas globales para salvar los océanos.

Estados Unidos, uno de los países más contaminantes del mundo, únicamente enviará una delegación de 16 congresistas y ningún miembro del gobierno, reafirmándose además en retirarse de lo acordado en París y en el discurso negacionista del cambio climático de su presidente, Donald Trump.

Madrid será la sede de la COP25 por un efecto rebote; en realidad el encuentro estaba previsto que se realizará en Chile, donde ya estaba todo organizado, pero las protestas populares de las últimas semanas y grave crisis de credibilidad que sufre el gobierno de Sebastián Piñera impidieron que se llevará a cabo en el país latinoamericano.

El gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, presentó una candidatura en la que compartiría la organización del acto con el gobierno chileno y el histórico encuentro se llevará a cabo finalmente en Madrid, en el centro de convenciones de Ifema. S

e prevé que asistan algo más de 25 mil personas de más de 195 países, que discutirán y acordarán desde todas las ópticas posibles la situación actual del planeta y las medidas que hay que adoptar para salvarlo de la destrucción.

En el imponente espacio previsto para el encuentro -cien mil metros cuadrados- ya está todo organizado para recibir a las grandes autoridades y delegaciones de más de 200 países que asistirán a la inauguración, pero sobre todo para que los ponentes, expositores, activistas, científicos y analistas discutan sobre el cambio climático y su paulatino pero constante avance en la destrucción del planeta.

De hecho el primer gran acto público fue la rueda de prensa que dio el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, quien reconoció que la situación es incluso peor a lo que habían previsto en el 2016 en París, por lo que se hace aún más apremiante actuar de forma inmediata.

“El punto de no retorno contra la crisis climática se nos echa encima, pero digo esto no como un grito desesperado sino como un mensaje de esperanza porque nuestra agresión a la naturaleza tiene que parar y es posible hacerlo”, aseguró. Un simple dato confirma los peores temores: si persiste la situación actual se calcula un aumento de las temperaturas de 3,2 grados, más sequías, más incendios, más inundaciones y más experiencias de clima extremo.

Guterres advirtió que los cambios climáticos están “ocurriendo más rápido” de lo que esperaban, por lo que las actuaciones tienen que ser adelantadas y los compromisos mundiales “más ambiciosos”.

Y así lo transmitirá a los representantes de los 200 países que asistirán al encuentro, además de los agentes sociales, a los representantes de organizaciones no gubernamentales y al sector empresarial, que en esta lucha tienen que jugar un papel muy importante para que tenga éxito.

Inger Andersen, la director del Programa Ambiental de la ONU, coincidió en que en los últimos años, décadas, ha habido un “fallo colectivo”, por lo que ahora debemos actuar con urgencia, premura y responsabilidad.

“Nos vemos obligados a un corte profundo en las emisiones, del orden del 7 por ciento anual, si queremos estabilizar la situación en la próxima década”, explicó la experta ambientalista, que incluso apeló a los países que asistan a la Cumbre a no esperar más porque no hay tiempo.

Entre los principales escollos que enfrentará la Cumbre está sobre todo el auge de discursos de negación en países cruciales y estratégicos para que esta lucha tenga éxito: en primer lugar Estados Unidos y el gobierno de Trump, que además de salirse del Acuerdo de París fomenta unas ideas que minimizan las consecuencias de los gases de efecto invernadero; pero también está el gobierno de Brasil, de Jair Bolsonaro, que controla la mayor parte del Amazonas -una de las principales reservas del planeta-; y las posturas de otras grandes economías, como China, Rusia y los países árabes, que también ven con recelo la reducción de las emisiones por las consecuencias que pudiera tener en su economía.

Entre los asistentes a la Cumbre se espera con especial interés la participación de la joven activista noruega Greta Tumberg, que se ha convertido en el estandarte de los movimientos conservacionistas.

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