AMLO… el poder que le faltaba

Hoy, Andrés Manuel López Obrador no es todavía un presidente poderoso, pero en breve lo será.

Me refiero a que ya tiene al titular del Poder Judicial, lo cual es bueno para él… no necesariamente bueno para México.

Es decir, no más amargas decepciones como la que le provocó el fallo de los magistrados del Tribunal Electoral cuando a pesar de sus gestiones, le dieron el triunfo a Martha Erika Alonso en Puebla, en lugar de su amigo Miguel Barbosa.

Un presidente al que no le hacen caso, es un presidente débil, al menos en México.

En breve tendrá al fiscal carnal, a cualquiera de sus amigos: Gertz Manero o Bernardo Bátiz.

Si fueron en el gobierno del Distrito Federal fieles seguidores de las órdenes dictadas por Lòpez Obrador, sin duda lo serán desde la fiscalía.

De tal manera, que el Presidente ya podrá decidir a quién acusar… y definir a quién sentenciar.

Eso es poder.

El poder de mandar a la cárcel a quien decida.

En tales condiciones, no va a necesitar mandar alguien a prisión, para muchos, bastará con el temor de que pueda ocurrirles para alinearse.

Me llama la atención, porque las redes sociales afines al Mandatario difunden sin cesar un montón de información falsa…

Ya convirtieron en huachicoleros a los ex Presidentes… ya convirtieron en vendedores de huachicol a sus principales críticos…

Juzgados en esas redes, no sé qué tan largo sea el tramo para convertirlos en delincuentes en una fiscalía a modo y sentenciarlos en un Poder Judicial a modo.

Esto no es nuevo, debo decirlo…

El viejo PRI tuvo siempre el mismo poder, encarceló a quien quiso y dejó libre a quien se le antojaba.

Así se estilaba.

López Obrador no lo tenía, pero lo va a tener en breve.

Nada cambia, el sistema no se destruye ni se transforma.

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