¿Allende?… claro que no

Dicen, pero no tengo evidencia a la mano, que el Presidente López Obrador admira a Salvador Allende, que es el espejo en que se mira.

Me resisto a creerlo…

Antes de convertirse en mártir e inspiración de la juventud latinoamericana rebelde, Allende iba encaminado a convertirse en el peor presidente en la historia de Chile.

Había provocado devaluación y el déficit financiero estaba en vías de volverse monstruoso.

La gente se quejaba por la carencia de productos básicos y el desorden era una característica del gobierno.

Hasta que su martirologio lo convirtió en una leyenda.

López Obrador no creo que tenga en mente acabar con la economía mexicana ni provocar un desorden institucional.

Al menos, su gabinete parece más capaz que el que acompañaba a Salvador Allende.

Los tiempos son distintos…

Sin embargo, cuando sin razón alguna el presidente habla de que la gente no permitirá un golpe de estado, a todo mundo se le eriza la piel.

¿Fue otro desliz como muchos otros que ha tenido en su gestión?… a veces el presidente habla más por emociones que por razones.

Ni siquiera quienes pudieran hacerlo parecen interesados en algo de ese talante.

López Obrador no es Allende… no lo será.

Su desliz más bien parece un intento por reunir y unir a la gente en torno suyo, ahora que pasa por los momentos más críticos en sus índices de aceptación.

Ahora que un tres por ciento de quienes lo hicieron mandatario creen que se equivocaron.

No, López Obrador no es Allende.

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