Abres la puerta de chantaje y no hay de otra, la cierras a tiros

Y al día siguiente un loco toma rehenes en un banco y exige hablar con López Obrador, está armado…

¿Encontró que jugar con la vida de otros es el camino para llegar al Presidente?

Ahora no hay una salida humanista, ahora nadie piensa en proteger la vida de los rehenes o del resto de los clientes o empleados del banco.

Ahora lo matan a tiros.

¿Entonces eso de preservar la vida… eso de que son más importantes las vidas de las personas que la captura de un delincuente?… ¿qué fue?

El problema que se deja ver es que chantajear fue visto como una estrategia correcta y valedera.

Lamento la muerte de la persona que tomó rehenes… no había en el video difundido algún detalle que indicara alta peligrosidad, pero también creo que la estrategia de aplicar ahí la fuerza letal puede reconvenir a otros que piensen utilizar la misma vía.

Porque mañana ya no se va a tratar de bloqueos, se va a tratar de rehenes… y eso es peligroso.

No tengo dudas en mi fuero interno, el tipo que tomó los rehenes lo hizo porque vio ese camino abierto tras los hechos de Culiacán.

El protocolo de seguridad indica que al involucrarse el nombre del Presidente, el Gobierno Federal fue informado de lo que ocurría y la instrucción de aplicar fuerza letal solamente pudo venir de ahí… de los mismos quienes dijeron que la vida es lo más sagrado.

¿Bastará con el epílogo que se dio en la sucursal bancaria para que todos los demás lo entiendan?

El tipo del banco, al parecer, no tenía antecedentes de ser peligroso, simplemente estaba desesperado.

¿Quién se lleva esta muerte en la conciencia?

¿Daño colateral?

Los actos de los que tienen más poder inciden más peligrosamente en las mentes débiles de miles de personas.

Por el bien de México, aguardo a que no haya más… ni uno más.

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