31 de julio, fecha clave para México y para PEMEX

Por razones académicas y personales nunca me ha gustado tomar el papel de agorero del futuro, para ser más claro no pretendo adivinar el futuro, haciendo una tormenta en un vaso de agua.
Diversas voces, desde el Poder Legislativo, miembros de la oposición política, representantes del sector privado, sin faltar los editorialistas de reconocidos medios de comunicación y la activa participación de la gente en las redes sociales, han comentado que la economía mexicana está entrando en crisis o como se dice económicamente, hay una recesión.
Empecemos por definirla. Una Recesión económica es una situación crítica en la que un país sufre la caída en producción del Producto Bruto Interno, por lo tanto, este decrecimiento conduce a un nerviosismo por parte de los inversionistas, por ello, la recesión aumenta y el país entra en crisis económica. En pocas palabras, la recesión podría comenzar y alimentarse cuando los inversionistas que inyectan capital constantemente a las empresas que producen. Al no haber recursos, no hay producto, no hay venta, llega la escasez para finalmente caer en depresión económica.
Es importante incluir otros factores, tales como la errática toma de decisiones del gobierno en turno, provocando la desconfianza del inversionista nacional y extranjero, reducción de las exportaciones, déficit en la balanza de pagos, salida masiva de capitales golondrinos, etc.
Es evidente que el cambio de gobierno ha provocado mucha inquietud, ya que el gobierno federal encabezado por el Presidente López Obrador se ha autodenominado como un gobierno de régimen, no solo de gobierno.
Es cierto, ha habido bastantes cambios que han afectado a gran cantidad de sectores de la población, unos para bien y otros no.
Solo daré dos ejemplos, 1.la cancelación del NAIM trajo como consecuencia desconfianza entre inversionistas locales como extranjeros, no voy a analizar las razones de la cancelación y tampoco las razones de los inversionistas, pues no es tema de este artículo.
2- La Austeridad Republicana llevo a la perdida de trabajo de miles de empleados del gobierno, así como la eliminación de importantes fuentes de trabajo y dependencias del gobierno.
En ambos casos, hubo consecuencias en la economía nacional.

Hay diversos indicadores económicos que reflejan una desaceleración de la economía, en la industria de la construcción, generación de empleos, industria minera, exportaciones, etc. Todos son datos oficiales del INEGI. Quien también ha indicado que el PIB decreció en el primer trimestre 0.2%, de continuar esta tendencia en los próximos meses entraríamos a una etapa de recesión.
Los optimistas, como es el caso del Presidente López Obrador y quienes apuestan honestamente a la 4T no ven ninguna amenaza económica. Al contrario, contemplan un buen futuro.
Los pesimistas, es decir todos aquellos contra AMLO y la 4T, están deseando su fracaso, para gritar a los cuatro vientos. SE LOS DIJE, YA SABIAMOS QUE ESTE PRESIDENTE NOS IBA A LLEVAR AL FRACASO.
Los realistas, estamos esperando la fecha del 31 de julio, para conocer dos datos muy importantes.
1- Presentación del informe financiero de Pemex correspondiente al segundo trimestre del año. En caso el informe sea positivo, que refleje con claridad que la extracción y producción de petróleo va al alza y revierte su tendencia negativa, habrá aplausos, caso contrario habrá abucheos y critica severa.
2- Informe del INEGI, sobre el crecimiento del PIB correspondiente al último trimestre, en caso de que el reporte sea positivo, habrá aplausos, pero si confirma que continua el descenso del % del PIB, habrá abucheos y critica muy severa.
CONCLUSION. 31 de julio es la fecha para saber si vamos bien o de conjuntarse las dos malas noticias de Pemex y crecimiento negativo del PIB, por parte del INEGI, voltearemos los ojos y los oídos para ver y escuchar que nos dice AMLO en sus Mañaneras.
RAUL MONTER ORTEGA.

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